Me cambio de colegio

Aunque se trataba de un cambio necesario, que respondía a las necesidades educativas de Nerea, éste le suponía una  preocupación más, que se sumaba a la de un  ingreso inesperado, que se producía después de llevar un tiempo alejada del Hospital. Para descargar tanta tensión le propusimos que se pusiera en contacto con su nueva clase mediante una carta, que podéis leer a continuación.

No dio tiempo a recibir la contestación a la carta en el Hospital, porque fue dada de alta unos días después, y se incorporó enseguida al colegio, ya iniciado el curso escolar. Pero allí la esperaban con una cariñosa acogida. Le habían preparado un  cartel que incluía cartas de bienvenida escritas por sus compañeros y compañeras y por su maestra Pilar, muy pendiente de su proceso de adaptación. Los mensajes que contenían los sobres no resistieron la vuelta a casa pero seguro que cumplieron su objetivo.

Nuevos ingresos intermitentes ha hecho posible que Nerea nos cuente ella misma su experiencia:

“Mi maestra me llevó a mi clase, me dio un cartel de bienvenida. Me  presentó  a los compañeros y compañeras. También me han nombrado monitora  del comedor”.

Después de incorporarse unos días al colegio, al volver nos enseña con mucho interés una tarjeta donde va recogiendo las firmas de las amigas que ya tiene y escribe acerca de ello:

“Son mis mejores amigas. Juego en el recreo con ellas”.

Parece la misma de siempre. Sacando su genio cuando nos regaña por no recordar el alfabeto dactilológico tan rápido como ella o cuando Miguel, así llama a su médico, al pasar por la escuela a verla,  bromea con ella corrigiéndole él mismo las cuentas. Y con la personalidad a la que nos tiene acostumbrados a la hora de elegir qué ponerse:

“Me gusta la ropa de moda. Me he comprado unas botas de color negro  que son de charol, me encantan”.

Su madre, que también está más relajada, la ve bien, aprendiendo muy rápido.

Y en el Aula estamos felices de que se haya adaptado tan bien al mejor Centro para ella, al que agradecemos  su colaboración, pues sirvió para tranquilizarla y evitarle temores innecesarios.

Ahora sus preocupaciones son otras, las de cualquier niña de su edad.

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