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CARTA DE UNA MADRE

Carta de una madre

MARÍA JOSÉ CEBRIÀN SÁNCHEZ·  AGOSTO DE 2019·

Me gustaría compartir con todo el mundo la historia de superación y valentía de mi hijo Víctor Manuel; tiene 15 años y es un chico de buen corazón, risueño, trabajador y con una sonrisa maravillosa.

Sin verlo como una víctima lo siento como un campeón y un héroe; tras nacer con una hemiparesia lateral derecha ha invertido su tiempo y sus ganas en ser como otro niño cualquiera esforzándose, para ello, en sus ejercicios de rehabilitación, con los que lleva toda su vida. Además de soportar algunas intervenciones quirúrgicas que le permiten caminar con menos dificultad.

En 2015, con 11 años, la cosa se le complicó un poco más porque tuvo que estar a dieta estricta dado que el sobre peso que tenía estaba a punto de convertirlo en diabético y tuvo que perder 10 kilos; eso sí, poco a poco, en un año, ya que su reducida movilidad le impedía hacer el ejercicio físico necesario para hacerlo en menos tiempo. Durante ese tiempo (y algo más) también tuvo que llevar un aparato odontológico para corregir su mandíbula, que  tenía desplazada demasiado hacia atrás. Mientras sobrellevaba todo esto me dijo un día que su vida no tenía sentido y que mejor estaría muerto.

Sin embargo todavía tendría que resistir algo mucho peor; su padre y yo no dábamos crédito al médico cuando, en enero de 2018, con 13 años, y recién operado de su pierna derecha, aún en reposo absoluto, nos cuenta que Víctor tiene un linfoma en los gánglios linfáticos, el líquido del cerebro enturbiado por células cancerígenas (por lo que le dio meningitis y parálisis facial), la médula infectada y finalmente toda su sangre: diagnostico Leucemia Linfoblástica Aguda L3 de Burkitt.

Al enterarse él de lo que tenía, más o menos un mes después de su ingreso (no sabíamos como decírselo) se asustó muchísimo y llorando le dijo a la doctora Rodríguez que era injusto que después de llevar toda la vida luchando le tocara vivir ésto. La doctora le respondió: si no hubieses llevado toda la vida luchando seguramente ésto no lo superarías.

Tuvo la muerte a los pies de su cama y con ella pisándole los talones. Mientras rezábamos, me confesó: “le doy gracias a Dios porque ésto me halla tocado a mí porque a papá no le puede dar que él es el pilar de la familia, a mi hermana tampoco porque es más pequeña que yo y no lo resistiría y si te diera a tí, mamá, yo me moriría. Con la misma valentía le soltó a su padre un día que lo vio llorar….”no llores papá; yo voy a superar ésto”.

Siete meses de ingreso y ocho de tratamiento con éxito pero aún le tienen que poner quimio en el líquido del cerebro, de vez en cuando, para prevenir porque tiene una seria amenaza de repetición. De hecho no ha podido asistir este año al instituto por prescripción médica, a 3ª de ESO,  curso que ha hecho con una profesora estupenda, Rocío, a la cual le doy las gracias por su humanidad y profesionalidad, puesta por la Junta de Andalucía (para niños con enfermedades de larga duración) curso, que por cierto, es otro éxito más para el currículum de Víctor. Sus compañeros de clase le han estado dando ánimos y me consta que han rezado mucho por él ,así como todas las personas que teniendo fe en Dios nos quieren y aunque, de momento, Víctor está limpio os ruego que sigáis rezando por él; para que no le repita.

Y yo, su madre, ¿cómo puedo disfrutar de la vida?. ¿De dónde saco la fuerza para seguir compartiendo sonrisas con mis congéneres? Pues la fortaleza me la da Dios con su grandeza y generosidad. Me la da a través de mi familia, mis amigos y toda esa gente maravillosa que he conocido a raíz de este drama (no hay mal que por bien no venga; todo tiene su lado positivo) y que cada uno, a su manera,  ha contribuido a ayudarnos. Gracias a todos. Gracias a sus dos abuelas que están en el cielo: no puede tener mejores ángeles custodios.

Le doy las gracias al doctor López Lapso que lo atendió de urgencia y descubrió lo que tenía. Gracias al magnífico equipo de hematología pediátrica del Hospital Universitario Reina Sofía de, mi ciudad, Córdoba, a  sus doctores y salvadores Toñi Rodríguez y Ramón Molina. Al cura del hospital el padre Juan Carlos por alimentar nuestra alma en sus visitas. Gracias a la AECC por su incasable afán de ayudar a estos enfermos. Gracias a la fundación Pequeño Deseo por cumplir el de Víctor dándole la oportunidad de ir a la feria de videojuegos Gamepolis. Gracias al Colegio San Rafael del Sr. Obispo, a todo el equipo humano que lo compone por su apoyo incondicional y,  en especial,  a la que ha sido su directora durante un tiempo, Anabel Bruna. Gracias al Sr. Obispo D. Demetrio por tenerlo presente en sus rezos. Gracias a Alba M.ª Campaña Piedra por la canción que le compuso y que le cantó y dedicó en la radio.

Gracias a Antonio Orozco, por su canción Mi Héroe, la cual le canto y dedico yo a mi hijo. Y gracias al cantautor Manolo García por complacerme con sus canciones, la que más Mar Antiguo. Como despedida os pondré unos párrafos del álbum del Último de la Fila “nuevo pequeño catálogo de seres y estares”, canción “En mi pecho” que definen a la perfección lo que siento:

Todo tiene quien todo da.

Nada espero, nada sé,

nada tengo, sólo fe.

Y donde estemos, saber estar;

aunque sea ingenuo, no codiciar.

Nunca ceder ante la adversidad.

Quiero tener la alegría

del que está en paz-

Mis cadenas he de romper:

fuera penas, amargas como la hiel.

 

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