Las oportunidades de la educación a distancia

Alumnos cuya enfermedad física o trastorno mental les impide asistir con regularidad a su instituto cursan sus estudios a través de IEDA

El Instituto de Enseñanzas a Distancia de Andalucía (conocido como IEDA) se crea en 2011 como centro para la educación de personas adultas a distancia. Se pretende lograr que las personas puedan continúen formándose, y lo hagan compatible con su vida personal y laboral.

Sin embargo, desde principio, también se pensó para que pudieran estudiar Secundaria o Bachillerato los menores de edad que, por sus circunstancias personales, no pueden asistir a un centro presencial. Así que actualmente estudian con nosotros, entre otros, alumnos que simultanean sus estudios de conservatorio o un deporte de alto rendimiento, menores privados de libertad por medidas judiciales, mayores de 16 años con un contrato laboral y, también, alumnos cuya enfermedad física o trastorno mental les impide asistir con regularidad a su instituto.

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Nuestra enseñanza transcurre en unas aulas virtuales donde los alumnos pueden conversar en tiempo real o a través de foros con sus profesores y compañeros mientras realizan las actividades individuales o grupales que se les proponen. Siempre contando, además, con unos temas de contenidos donde aprender todo lo necesario para realizar estas actividades.

Como no podía ser de otra forma, nuestro alumnado también es evaluado por nosotros pero únicamente una vez al trimestre. Y dicha prueba de evaluación se puede realizar en un centro presencial de cada provincia andaluza, en su casa con la asistencia del profesorado a domicilio o en su centro de menores privados de libertad.

Os incluimos, a continuación, la opinión de dos de nuestros alumnos que están actualmente estudiando con nosotros Bachillerato:

Hola yo soy una alumna de 2º de Bachillerato de 17 años del IEDA, ya llevo tres años debido a una enfermedad que me imposibilita ir a un instituto presencial. En mi antiguo colegio nunca me apoyaron ni me ayudaron, tenía que apañármelas como yo pudiese y cuando me dijeron que no podía seguir asistiendo solo para realizar los exámenes, me encontré perdida, ¿Qué iba a pasar ahora con mis estudios? Ahí es donde apareció el IEDA, desde el primer momento sentí un apoyo enorme y me facilitan mucho las cosas ya que no me tratan como un número más, sino como una alumna teniendo en cuenta mi situación. Los profesores siempre me resuelven las dudas al momento y las tareas son como una caja de sorpresas, no son aburridas todo lo contrario, están enfocadas de una manera en la que aprendes mucho más que en los institutos presenciales, los alumnos podemos también tener contacto con otros alumnos para resolvernos dudas, filosofar en la tarea colaborativa de filosofía, irnos en busca del satélite en física, etc. Además, he conocido a dos alumnos con los que he hecho muy buenas migas y donde en lugar de sentirme acosada me siento apoyada y comprendida. Solo puedo decir muchas gracias IEDA. María Luisa Fernández-Garbero Dorado

Hace dos años ya que curso mis estudios en IEDA. Ha sido una gran suerte poder contar con ellos para estudiar, ya que para mí supone un problema el asistir a clase. Los cursos son muy interesantes, proporcionan toda la información necesaria para realizar las tareas y, sobre todo, los más importante para mí es que los profesores siempre están a nuestra disposición si queremos que nos orinten o consultar algo con ellos. Irene Herrera Hurst

Mi nombre es Mauricio Grondona, soy de Málaga y a los 12 años tuve un pequeño accidente en el colegio que desencadenó una enfermedad de las denominadas “raras”. En aquel momento no entendí por qué me estaba pasando eso a mi y solo quería volver a la normalidad. Mis ingresos en el hospital Materno Infantil de Málaga eran muy frecuentes lo que impedía que pudiera llevar un ritmo normal en el colegio. Recuerdo que un dia que estaba ingresado entro a mi habitación alguien que me pareció un enfermero más por como iba vestido. Las enfermeras de la planta le habían contado que pasaba casi más tiempo allí que en mi casa y que no quería ir a la ludoteca con los demás niños y con los voluntarios de AVOI. Era un hombre delgado y con una sonrisa cálida. Me preguntó directamente sobre mi enfermedad y sobre  como me sentía, y eso fue nuevo para mí. Él me habló de como podía ir a una clase adaptada a mi y de como podría continuar el ritmo de mis compañeros. Estaba muy enfadado con todo lo que me estaba pasando y no quería creerle. Cada dia venia a verme a mi habitación y me ofrecía subir al aula. Un día que me sentía un poco mejor, y empujado por mi madre, subí al aula y entonces el hospital pareció desaparecer. En todos estos años ( ya tengo 19 ) he ido encontrando personas que me han ayudado a seguir adelante. Los profesores del aula hospitalaria, los profesores de la atención domiciliaria y por último mis profesores del IEDA. De cada uno de ellos he aprendido, no solo matemáticas o lengua, me han enseñado a aprender, a ser constante, a luchar por mis metas y lo más importante, todos y cada uno de mis profesores y profesoras me han ayudado a CREER y a volver a CONFIAR en el mundo y sobre todo en mi mismo. Mauricio Grondona Pérez

Todos los materiales que utilizamos los podéis visitar y descargar de esta página: http://www.juntadeandalucia.es/educacion/permanente/materiales/

El profesorado son personas voluntarias, con preparación tecnológica y pedagógica para atender a nuestro alumnado. Además de atender a nuestro alumnado y sus familias, se encarga de la actualización y mejora de todo el material de contenidos y actividades. Actualmente se están actualizando los materiales que teníamos adaptándolos a la nueva ley LOMCE. Las propuestas de actividades son muy atractivas y originales y están abiertos a que cualquier profesor los pueda reutilizar en sus clases presenciales.

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