Mi experiencia de vida

Ana en el aula del área B.

Ana, una voluntaria de la asociación ARGAR, ayuda  a los niños y niñas ingresados en el área de Onco-Hematología pediátrica a pasárselo lo mejor posible algunas tardes y fines de semana. En esta carta nos cuenta sus vivencias como voluntaria.

Siempre he pensado que podía hacer algo por los demás y un día me hablaron de la asociación de padres de niños y adolescentes con cáncer ARGAR, esa misma tarde me puse en contacto con ellos y así empezó mi gran experiencia personal.

Desde la primera vez que pasé un rato con los niños en el hospital, cambió mi vida y en ese momento me di cuenta de que no solo yo estaba haciendo algo por ellos, os aseguro que ellos hacen mucho más por mi. Hay momentos difíciles, tristes y cargados de dureza, pero es una experiencia de vida, alegría y  esperanza. Mis problemas se hacen pequeños e incluso llegan a desaparecer cuando comparto ratos con ellos y con sus familias.

No siento compasión (es una palabra que no me gusta nada…). Los veo como iguales, como niños y ,por eso, trato de que cuando están conmigo, tengan vida de niños, con sus enfados, alegrías, ilusión, dolores y sus incansables ganas de jugar y aprender.

El voluntariado en ARGAR se ha convertido en parte de mi vida y ahora, no lo cambio por nada. No se trata de ayudar, se trata de compartir. No hace falta hacer mucho ruido para conseguir algo grande.

Ana (voluntariado ARGAR)

Ana buscando materiales en la biblioteca

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