Un tsunami de emociones

Alba, voluntaria de la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Almería, ARGAR, nos cuenta su experiencia con los niños y niñas de esta planta.

En el aula del área de oncología pediátrica

Me llamo Alba, soy estudiante del Máster de Educación Especial de la Universidad de Almería y formo parte del gran grupo de voluntarios de la Asociación Argar que dedican una pequeña parte de su tiempo libre a estar con los enfermos del área de enfermedades onco-hematológicas de la planta de pediatría del Hospital de Torrecárdenas. Allí, otros voluntarios y yo, llevamos a cabo distintos talleres y colaboramos en la medida de nuestras posibilidades con los profesionales que trabajan diariamente para mejorar la calidad de vida de los niños enfermos y sus familias.

Antes de empezar mi voluntariado con la Asociación ARGAR, al igual que a mucha gente, la palabra enfermedad me generaba emociones relacionadas con el miedo, la preocupación, compasión, … Estas emociones se acentuaban cuando la situaciones de enfermedad afectaban a la población infantil. Tras un tiempo colaborando en el hospital he descubierto, por simple que parezca, que un niño no deja de serlo a pesar de estar enfermo lo que me ha permitido no solo comportarme con naturalidad sino disfrutar de la tarea que desempeño. Realizar voluntariado con ellos supone vivir una experiencia única que me ha permitido conectar con otras realidades, ya que muchas veces no era consciente, al igual que gran parte de la población, de la situación social y personal de muchas familias y niños. El voluntariado nos permite empatizar con aquellos que están pasando por circunstancias difíciles debido a la enfermedad, lo que nos hace más evidente la necesidad de una acción solidaria.

Trabajando en el aula con una niña ingresada

Ser voluntaria es casi una motivación que me nace porque me hace sentir bien debido a que los niños me muestran su sonrisa más sincera, su inocencia, su vitalidad y su fortaleza siempre que voy, lo cual me produce satisfacción personal. Animaría a todas las personas a conocer a estos pequeños héroes y a implicarse como voluntarios ya que es una experiencia muy gratificante.

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