Despedida de una compañera

CARTA DE DESPEDIDA

 

Al final del camino de una vida laboral, una frase que me resultaba incongruente cobra sentido “solo se tiene lo que se da”.  La sensación de ceguera que percibes al principio de un trabajo que no conoces, se ve reconfortado por compañeros que te guían. Gracias Javier y Concha.

Como bien decía mi madre” el trabajo es trabajoso, es la razón por lo que cobramos”. Bien, pues es cierto, pero tengo que resaltar que, después de 42 años de servicio, desempeñando diferentes funciones, la que más dura me ha resultado ha sido la desempeñada en los últimos años en onco-hematología pediátrica.

Naturalmente, me refiero a la dureza de la enfermedad infantil, para la que no hay palabras de consuelo para la familia. No obstante, saco en conclusión, que todo el mundo puede ayudar y aportar algo: entretener, reconfortar o…sacar una sonrisa.

Compañeras como Rosalía y Nardi, hicieron que este duro trabajo fuera más llevadero.

Me llevo frases en el alma, dichas con el alma, tanto por compañeros como por familiares: “Haces fácil la comunicación”, “Nos has hecho reír en momentos duros” y “Dejas huella en este, tu hospital”.

En conclusión:”Si quieres recibir, da”. La satisfacción personal, es el mejor tesoro.

Gracias, maestras, por darme la oportunidad de expresar mis sentimientos en este momento tan importante y crucial en mí vida.

Gracias, Luís y José María, os debo una.

Y gracias a todos, a los que sin nombrar, habéis estado a mi lado en mi trayectoria profesional, os llevo en mi corazón.

Antonia Campos Román, administrativa del Hospital Virgen Macarena.

Sevilla, 9 de noviembre de 2016.

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