EL PERIODISTA PREGUNTÓN: Claudia, de 13 años, pregunta sus inquietudes a la presidenta de Un Sí Por La Vida, Lina García

“Un Sí Por La Vida”, el gran proyecto de Lina García

 

Las dos somos naturales de Alhaurín el Grande y en la vida nos hemos enfrentado a la misma batalla, la del cáncer. Pero eso no es lo único que tenemos en común. Porque también compartimos mucho más, como la opinión de que con una sonrisa y con buena voluntad, el mundo es mucho más sencillo. Soy Claudia Moreno, tengo 13 años y me he acercado hasta la sede de Un Sí Por La Vida en Calle Esperanza para formular mis inquietudes a Lina García, presidenta de la asociación desde su fundación hace algo más de dos años. Entre otras muchas cosas, de ella he aprendido algo fundamental para aplicar en la vida: y es que a la adversidad hay que darle la vuelta y encontrarle el lado positivo. Yo ya lo estoy aplicando en mi vida.

 

“La sonrisa debe ser nuestra arma”

 

  • ¿Por qué decidió fundar una asociación?

Después de estar al lado de mi marido cuando pasó la enfermedad, y tras sufrirla yo mismo, sentí la necesidad de ayudar a otras personas que se encontraran en la misma situación. Al principio todo es incertidumbre y muchas dudas, y siempre reconforta tener a alguien cerca que te pueda aconsejar. Empecé a prestar mi mano a quien lo iba necesitando, hasta el punto que mi hija un día me abrió los ojos y me comentó algo de lo que yo no me había dado cuenta: yo no era ama de casa, sino que mi trabajo era el de una asociación. De ahí que empezara a moverme para fundarla como tal.

 

  • Sus hijos entonces lo sabían… ¿qué le decían?

Cuando mi marido padeció la enfermedad cometimos el error de no contárselo. Así que cuando me tocó a mí evitamos volver a equivocarnos y optamos por decírselo. Entonces estuvieron con nosotros y nos ayudaron en todo lo que pudieron. De hecho, ahora que mi marido se encuentra otra vez en el proceso, también lo saben ellos, y están con nosotros al cien por cien.

 

  • ¿Cómo nació la asociación y cómo ha sido la aventura de llegar hasta el día de hoy?

Al principio era un diminuto copo que fue rodando hasta convertirse en una bola de nieve gigante. Hablé con más personas en la misma situación que yo, para unirnos y aportar ideas con el objetivo de sacar adelante el proyecto de una asociación. Y así, entre todos, hemos logrado que Un Sí Por La Vida sea lo que es hoy.

 

  • ¿Cuál es el momento que recuerda con más emoción?

Podría enumerar dos: por un lado, la inauguración de la sede en septiembre de 2015, en unas instalaciones cedidas por el Ayuntamiento y que se llenaron de amor gracias a cientos de aportaciones empresas y particulares. Y por otro, cuando presentamos la furgoneta para traslado de pacientes oncológico en octubre de 2016, obtenida gracias a la generosidad de la Obra Social La Caixa y también a los donativos recibidos en la campaña de camisetas de la asociación, que llevaba por lema “Yo ya le tengo, ¿y tú?”.

 

  • ¿Qué propósito tiene la asociación para este 2017?

Recientemente hemos lanzado una campaña en Teaming.es con el objetivo de recaudar fondos para adquirir una costosa máquina para tratamiento de linfedema, con la que se puede colaborar con un donativo de un solo euro al mes. Se trata de un dispositivo de ondas sonoras para el tratamiento de la enfermedad, que cuenta con un sistema de masaje fisiológico basado en el principio físico de la resonancia sonora, y que pondríamos al servicio de las socias que lo necesiten.

 

  • ¿Qué beneficios personales le reporta pertenecer a esta asociación?

Sobre todo es una gran satisfacción. Me siento en paz conmigo misma. Porque es dar y ayudar sin recibir nada a cambio.

 

  • ¿Cuál es el papel de los voluntarios?

En Un Sí Por La Vida hay diferentes tipos de voluntariado, y todos son muy necesarios. Pero si tuviera que destacar alguno por la enorme labor que supone y por tratarse de uno de los más complejos, este sería el voluntariado a domicilio. El acompañamiento es fundamental para las personas que padecen la enfermedad, y desde aquí me gustaría reconocer y poner en valor a estos voluntarios.

 

  • ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las personas que empiezan a padecer cáncer?

Hay que ser fuerte y mantener una actitud optimista siempre, encontrando siempre el lado positivo a la adversidad. La sonrisa debe ser nuestra arma. Yo he superado cáncer de mama y de útero. Y he llegado a la conclusión que a esta enfermedad al final hay que sacarle algún beneficio: unirnos más a los nuestros, hacernos más fuertes o sentirnos más felices con la vida. O todo a la vez.

Compartir