“He aprendido a disfrutar la vida segundo a segundo”

wheelchair

Hola, soy Lucía Fernández García. A los 8 años me detectaron “leucemia linfloblástica aguda”. Fue una dura experiencia, pero después de luchar cada día logré vencerla. Me hicieron un trasplante de médula. En mi caso fue fácil dar con el donante, pues tuve la gran suerte de tener un donante en casa, mi padre, con un 92% de compatibilidad. La transfusión se llevó a cabo el 6 de febrero de 2007 en Córdoba y todo fue un éxito. Demasiado fácil ¿verdad?

Poco después empecé a empeorar, me diagnosticaron “injerto contra el huésped” (I.E.C.H.)

Todo se desarrolló muy deprisa, solo pasaron unos cuantos meses. A partir de ahí mi piel se fue oscureciendo, como si se hubiese quemado, se fue endureciendo y entumeciendo. Fui perdiendo la movilidad y la elasticidad. Este proceso me asocia a una nueva compañera, “mi silla de ruedas”. A partir de este momento me convertí en una viajera incansable de Granada a Madrid y viceversa, semana tras semana. En el Hospital Niño Jesús me sometían semanalmente a un tratamiento denominado “Fotoaféresis”, disculpad que no os lo recomiende, aunque gracias a ello se fue produciendo una mejora.

No entendía nada, y aún hoy día me pregunto ¿por qué?. He llorado mucho, me he caído aún más veces, pero me he levantado y sé que me volveré a levantar mil y una vez más porque esta experiencia me ha enseñado lo importante que es tener una familia, que funciona como un equipo que juega unido con una meta común: ¡“ganar a la enfermedad”!.

Si pudiera volver hacia atrás, no cambiaría nada porque todo esto me ha hecho madurar. He aprendido a disfrutar la vida segundo a segundo, he conocido a mucha gente maravillosa, luchadores que como yo lograron salir hacia delante y a otros que se quedaron en el camino.

No tengo palabras, pero sí mil sentimientos de agradecimiento para toda aquella persona que ha pasado por este arduo viaje, personal hospitalario, compañeros de habitación, familiares, compañeros de clase, voluntarios que hacían las tardes más amenas y personalmente a mis padres por apoyarme al cien por cien en este duro camino.

Hoy día todo el seguimiento lo llevo en Granada, lo que me ha permitido matricularme en el ciclo de grado medio de Gestión Administrativa y sigo luchando por mejorar cada día.

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